NICARAGUA – COSTA RICA

NICARAGUA-COSTA RICA

Nicaragua – Costa Rica
El Tortuoso Cruce de Fronteras y Aduanas.
Hemos dejado atrás Centro América, los países mas peligros según los medios de comunicación y cualquier persona que no ha visitado jamás ninguno de estos países. En Estados Unidos te dicen que México es imposible viajar porque es muy inseguro, en México nadie nos dijo nunca nada de ningún país, en Belize el jefe de migraciones nos trató de americanos estúpidos por la forma en que viajábamos y que nos iban a robar, secuestrar y quien sabe que otras cosas en Guatemala. Y así sucesivamente, en cada país nos dicen que tengamos mucho cuidado con el próximo. Por lo general siempre son personas que nunca han salido de su país, pues, si le preguntamos a cualquier viajero no hay país peligroso, siempre y cuando se use el sentido común.

Las situaciones mas difíciles en Centro América para nosotros siempre han sido las fronteras, es algo que hemos aprendido a odiar. Son muchísimas horas de estar tratando con funcionarios que no querían ir a trabajar ese día y te lo hacen saber, ademas de sus políticas y burocracia sin ningún sentido práctico. Y si a eso le agregamos el estrés y la incertidumbre de -que si nos dejan pasar o no, el que no se complique y tengamos que pasar la noche en la frontera (creanme que no es el lugar más seguro para dormir) y lo que más preocupa es llegar al lugar que teníamos previsto para pasar la noche antes que oscurezca.

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Última noche en Nicaragua, con vista a la isla Ometepe.

 

De todas las fronteras que hemos cruzado la peor hasta ahora ha sido Nicaragua – Costa Rica.

Por primera vez habíamos llegado a la frontera antes de las 10 de la mañana. Todo un logro, siempre queremos llegar temprano a las fronteras pero entre que nos levantamos, desayunamos y dejar todo en orden para el viaje, siempre salimos mas tarde de lo pensado. No pudimos evitar sentir un poquito de satisfacción al pensar que íbamos a estar en Costa Rica muy temprano en la tarde y tendríamos tiempo de relajarnos y descansar antes de empezar con la rutina de comida, ducha y prepararse para dormir.

El sol comienza a sentirse, donde los rayos tocan la piel, se siente como van quemando poco a poco. Con todas las ventanas de la camioneta mas el sunroof abierto, y andando a buena marcha el calor es soportable, es un viaje en silencio, el sonido del viento no nos deja hablar y tampoco escuchar música. Cada uno en su silencio va imaginando lo que viene, los adultos vamos haciendo una lista mental de los documentos que necesitaremos, sacando cuentas de cuanto nos va a costar y cuanto dinero necesitaremos cambiar para cruzar al siguiente país. Los niños en su propio mundo, no se que pensaran, si se pondrán como meta comportarse para no agregarle estrés a la situación, como quiera, si se lo proponen o no, ellos siempre se comportan mejor de lo que esperamos. Su nivel de paciencia siempre esta por encima del de los dos padres juntos.

Para nuestra sorpresa no fue tan fácil cancelar la importación temporaria de los vehículos y hacer migración en Nicaragua.
Hasta el momento salir de un país nos lleva máximo 15 minutos. Nos tuvimos que estacionar al rayo del sol a esperar que nos inspeccionaran el vehículo. Hasta ahora en ningún país nos habían revisado el vehículo para salir, cuando mucho comprueban el numero de VIN de los vehículos y nada más. Pero Nicaragua es distinto, muy distinto, aparecen funcionarios por todos lados, en pares y con diferentes uniformes y todos tienen que llenar alguna forma, firmar otra y poner sellos en cada una.

Como no fue suficiente nos mandaron a pasar el vehículo por el escáner, el oficial de turno nos dice -tienen que bajar la ropa y pasar la ropa por el escáner de maletas, le hicimos saber que no tenia sentido si íbamos a pasarlo por el escáner de vehículos, aparte del no tener maletas (llevamos la ropa en unos cajones), pues no hubo quien lo hiciera entender así que para dejarlo contento sacamos unas bolsas con ropa y las dejamos en el suelo en el estacionamiento de vehículos, los niños y yo tuvimos que quedarnos al sol cuidando que nadie se lleve nada.

Marcelo se fue a llevar la camioneta al escáner contento de que era el primero en la fila, su alegría no duro mucho, el personal estaba de reunión y tocaba esperar a que terminara. Terminó la reunión y llegó la hora del almuerzo y claro está que tampoco atienden a esa hora, así que tuvo que seguir esperando a que los funcionarios terminaran su hora de almuerzo. Pasaron la camioneta por el escáner y hubo que esperar a que pasaran otros 25 vehículos, entre ellos camiones de carga, para que nos dieran los resultados.

Cuando creíamos que teníamos todo listo y esperando el “sello” final, nos dicen que uno de los tantos sellos estaba puesto arriba de una firma de uno de los oficiales y no se puede leer, así que allá fuimos en busca del oficial a que nos firmara y poder salir.

En total fueron 3 horas tratando de salir de Nicaragua, ahora a la aduana de Costa Rica.
El funcionario a cargo en la aduana de Costa Rica nos recibe con un -hoy no tengo ganas de lidiar con esto- y recién hacia 5 minutos que había entrado a trabajar. Cuando te reciben así lo único que queda es respirar hondo, sonreír y esperar las instrucciones del papeleo y viajes a una y otra oficina.
Así que fueron otras 3 horas y un poco mas de idas y venidas.

Para nuestra suerte el lugar dónde pasaríamos los próximos 3 días no quedaba muy lejos de la frontera, pero se llega tarde y hay que atender a los niños, hacer la cena, preparar el baño y las camas e irse a dormir. Al otro día, mas tranquilos recorreríamos el lugar y empezaríamos a disfrutar de Costa Rica.

Como se imaginan ustedes las fronteras?

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